Noches activas

Por: Andrés Jaramillo Carrera
@andresgaj

El Mateo bien pudiera ser la imagen de marca de cualquier batería de larga duración o bebida energizante. Ya no quiere estar quieto en los brazos de la mamá o jugando solo en su cuna.

Tampoco puede estar recostado más de cinco minutos junto a los papás viendo una película infantil o sentado en su rincón de juegos descubriendo sus colecciones. Quiere acción, adrenalina pura, emociones fuertes.NAvidad Mateo

Ha convertido a los sillones de la sala en montañas de algodón para hacer rapel.  Los corredores parecen pistas para el Rally de Dakar.

Mi hijo las recorre evadiendo los montículos de juguetes desperdigados que encuentra a su paso.

No para, ¡Nunca!. Ni cuando va a dormir. No se trata de un niño hiperactivo, como dice la pediatra. Es solamente  activo. Una bendición que a sus once meses da cuenta  de su buen estado de salud. Aunque esa vitalidad pone a prueba el descanso y la salud lumbar del papá y la mamá.

Últimamente se despierta para entrenar alrededor de las 02:00 o las 03:00, cuando la luz natural aún está en el sueño más profundo. Suelo distinguir su silueta incorporándose despacio de su cuna. Primero estira los brazos, se frota los ojos, reconoce el lugar donde está.

A su derecha están  los peluches que le han regalado. A su izquierda, un pequeño altillo de madera que separa a la cuna de la cama de sus papás. Ese es su objetivo. Se lanza hacia adelante colocando sus dos manos para no caer.

Avanza despacio, gateando, hasta donde está la mamá recostada. Sube sus caderas procurando no despertarla. Cuando llega a la cima se detiene unos segundos para calcular la bajada hacia el otro lado. Entonces se lanza como en piscina y se queda en medio de los papás riéndose a carcajadas.

Una y otra vez repite el juego hasta que se aburre de las zambullidas en las cobijas. Entonces se transforma, deja aún lado la faceta de escalador-nadador para convertirse en un pequeño toro de lidia. Se repliega hacia atrás gateando, como tomando viada, y cuando se siente listo avanza rápido hasta embestir al papá con todo.

Se ríe a carcajadas otra vez hasta que el sueño lo vence, una hora después. Nos da una tregua, pero una a medias. Dormido comienza a patearnos, a hacerse espacio en la cama de los papás para estar a sus anchas y descansar como le gusta; con los brazos y píernas abiertas, cual estrella de mar.

Hasta parece reloj de sol. Comienza marcando con sus manos y piernas las 00:00. Pero conforme avanza la madrugada  marca las 02:00, las 03:00, las 04:00, las 05:00, las 06:00.

Es cuando vuelve a despertarse con nuevos bríos, activo, sonriente y listo para más acción, adrenalina pura y emociones fuertes.

2 comentarios en “Noches activas

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